Programa dirigido a alumnos de 3er. ciclo de Primaria y 1er. ciclo de la E.S.O.
Saldo
- 580 textos
- 72 audio-lecturas
- 194 prop. didácticas
- 7194 usuarios
Textos por tipo
- Argumentativo (60)
- Descriptivo (25)
- Dramático (22)
- Expositivo (97)
- Narrativo (225)
- Poético (151)
Mejor valorados
- Romance sonámbulo (10.00)
- La poesía (10.00)
- Abril florecía (9.50)
- La increíble historia de la abuela gánster (fragmento) (9.40)
- 20.000 leguas de viaje submarino (fragmento) (9.33)
- Percy Jackson y los dioses del Olimpo (fragmento) (9.00)
Más leídos
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- Fortunata y Jacinta (fragmento) (7307)
- El monte de las Ánimas (fragmento) (5383)
Elegía a Ramón Sijé
Obra: El rayo que no cesa | Autor: Miguel Hernández | Tipo de texto: Poético | Etapa: Primaria | Lecturas: 2406
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me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)
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